En lo más profundo de mi ser, donde la oscuridad intentaba vencer, una voz susurraba en mi mente, "No te rindas, sigue adelante". No costaba nada hacerlo, así que lo hacía, buscando el control, ese que deseaba tener un día. Sonreía a la vida, aunque no me gustara, aparentaba ser alguien que no alcanzaba. En el 2010, todo cambió repentinamente, lejos de mi familia, solo, en la universidad. sentí la discriminación, confundido, sin entender. Las voces en mi cabeza gritaban fuerte, "¡No frenes, sigue adelante, no te pierdas!". En medio de la oscuridad desperté, creyendo que había tocado fondo, lo sé. Un pozo oscuro que parecía el fin, pero encontré fuerzas para volver a vivir. Aprendí que no se puede brillar sin la oscuridad, y en mi interior encontré mi propia claridad. Me vi hecho pedazos, insignificante y herido, pero descubrí que aún podía comerme el mundo en vida. El modelaje, la fotografía, los viajes sin parar, la ingeniería forestal, mis estudios, la ayuda socia...